La estrella del Real Madrid mantiene desde su llegada a nuestro país un estilo de vida de absoluta moderación
La estrella del Real Madrid mantiene desde su llegada a nuestro país un estilo de vida de absoluta moderación. Los excesos que protagonizó en Manchester parecen cosa del pasado y ahora se centra en entrenarse y cuidar su privilegiado físico.

A su llegada a España, Cristiano Ronaldo venía precedido de la polémica. Durante su estancia en Inglaterra, el portugués protagonizó numerosos incidentes relacionados con sus salidas nocturnas, sus excesos de velocidad o sus relaciones con mujeres. Y esto se magnificó durante el pasado verano, en el que, entre otras cosas, protagonizó un affaire con la multimillonaria Paris Hilton durante su paso por Estados Unidos.
Desde el Real Madrid, pronto se apresuraron en evitar las especulaciones sobre la vida privada de su nuevo fichaje. "Es un excelente profesional", decían una y otra vez desde el entorno de Florentino Pérez. Sin embargo, existía cierto temor ante la adaptación del astro portugués a una ciudad con tanta vida nocturna como la capital española. Quizá por eso, en el contrato de Cristiano Ronaldo aparece una cláusula que le sancionará si protagoniza escándalos nocturnos antes de marzo del año que viene.
Disfruta de su casa, sus coches y su físico
Hasta el momento, Cristiano no ha dado ningún motivo para ejecutar esta cláusula. Todo lo contrario. Sus salidas nocturnas han brillado por su ausencia, su vida social se reduce a disfrutar de la gastronomía en comedidas cenas, y emplea su tiempo libre en realizar sesiones de entrenamiento y potenciar su físico, según informa este sábado el diario El Mundo.
La mayor demostración de este hecho tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando Cristiano Ronaldo se quitó la camiseta como muestra de celebración del tanto que anotó ante el Almería. El jugador mostró su musculoso torso, creado a base de abdominales diarias (hasta 3.000, según ha informado el propio jugador), dejando ver su privilegiado estado de forma.
Y es que el 9 del Real Madrid ha dejado a un lado el alcohol, las fiestas, e incluso una de sus mayores debilidades, las polémicas compañías femeninas (hasta la fecha, no se le conocen grandes líos de faldas durante su estancia en Madrid), y ha cambiado todos los excesos por disfrutar de su físico, de su grandiosa residencia (un chalé de casi 1.000 metros cuadrados en la urbanización La Finca de Pozuelo de Alarcón) y de sus tres coches de lujo.