Tras los fracasos en Liga y Champions, el equipo de Pellegrini tuvo que inclinarse ante la superioridad del Barça Los 260 millones invertidos por Pérez no han dado su fruto.
Punto final. El nuevo proyecto de Florentino Pérez enterró ayer el curso en blanco, el segundo consecutivo. Las expectativas creadas después de un desembolso de 260 millones de euros han supuesto un paso atrás en la idea de volver a generar ilusión al madridismo. El triunfo del Barcelona terminó por echar el cierre al único asidero que le quedaba al conjunto blanco. Sus números no pasan de adornar un subcampeonato que vale muy poco. Hoy mismo, Pérez comenzará una nueva cruzada para intentar poner freno al poderío azulgrana.

El 14 de mayo del 2009, Florentino anunció su vuelta. Aquel lema electoral --Vuelve la ilusión-- parece ahora un guiño al sol. Ronaldo, Kaká, Benzema, Xabi Alonso, Albiol, Arbeloa y Granero no han acabado con la supremacía azulgrana. Mientras el equipo de Guardiola alargaba su vida en Copa y Champions, el Madrid firmaba su primer estruendo ante el Alcorcón. "Lo de la Copa fue inexplicable", reflexiona Pellegrini. Luego el Lyón le sacó los colores. Fuera en octavos por sexta temporada consecutiva. Un golpe que para el técnico "requiere un análisis más profundo".
En Liga, el Madrid volvió a chocar con el Barça, al que no ha podido hacerle un gol: 1-0, en el Camp Nou y 0-2, en el Bernabéu. Si a eso se le suma el 2-0 y el 2-6 de la pasada campaña, el total es abrumador: 2-11. Los blancos cierran el curso con 96 puntos y 102 goles, a 5 goles de su récord, y con una sola derrota en casa, ante el Barça.
Falta de proyecto
La sensación que queda es que no se vislumbra un proyecto serio y que todo se reduce al talonario. Esta campaña el objetivo era, según Valdano "buscar el antídoto para Messi o Xavi". No ha sido posible. Al Madrid no le bastado con la sociedad Ronaldo-Higuaín, sus dos grandes sustentos, que han sumado 53 goles. Tampoco con Kaká, una rémora durante prácticamente toda la temporada. Entre la falta de aclimatación y las lesiones, el brasileño, que costó 67 millones de euros, ha sido uno de los agujeros negros del equipo. El otro le corresponde a Benzema (35 millones).
Al escaso rendimiento de algunos fichajes, el madridismo ha estado a punto de unir la peor afrenta. La presencia del Barça en la final de Champions en el Bernabéu hubiera sido un gran castigo para Florentino. Lo impidió Mourinho, al que ahora todos ven como sustituto de Pellegrini. Hasta Valdano, su único defensor: "Ahora se abre un debate para tomar las decisiones oportunas y debatir qué rumbo tomar". Mourinho asegura que decidirá su futuro tras la final europea. "Pasaré dos días pensando en mi futuro, pero estoy muy lejos de ser el entrenador del Madrid", declaró.
Si finalmente recala en el Madrid se hablará de un nuevo estilo para un equipo que sigue sin encontrar el rumbo, inmerso en una inercia perdedora.