El Madrid ofrece 90 millones de euros o 60 millones y Robinho. El jugador cobraría 9,5 millones, publicidad aparte.
No se escondió. No lo hizo en la victoria y tampoco lo iba a hacer en la derrota. Así que Cristiano Ronaldo compareció en la zona mixta con cara de pocos amigos, pero con ganas de comenzar a aclarar su futuro una vez pase el impacto de la eliminación.
Por si había aún algún escéptico sobre las informaciones de su pacto con el club blanco, ayer lanzó ya la primera andanada dirigida a Old Trafford, para que vayan tomando nota: "Las posibilidades de ir al Madrid son grandes, pero no depende de mí. Hablaré más en los próximos días. Ahora no es el momento. Pero confío en que se llegue pronto a un acuerdo". Lo dijo todo en castellano. Lo tiene dominado.
El extremo también confesó lo que nadie sabía. "Llevo jugando tres meses lesionado en mi pie. Voy a operarme", anunció a los periodistas ingleses escuetamente.
Del partido también habló: "Estoy muy triste porque pensaba que llegaríamos hasta la final. No jugamos más pero el fútbol es de listos y fallamos en todas las jugadas a balón parado. No he podido hacer más, pero esta seleción seguirá arriba muchos años".
Cristiano Ronaldo ya ha soltado lo que el Madrid quería escuchar. Que está a disgusto en el Manchester United y que le gustaría que el club inglés escuchara ofertas para poder salir de la fría Inglaterra. Es evidente que le habría gustado dar ese paso unos cuantos días después, concretamente tras la final de Viena, pero los alemanes le han cerrado el paso a lo que podría haber sido la triple corona de un jugador llamado a escribir una carrera de leyenda. Y es que este año ya había ganado la liga y la Champions con la camiseta de ese Manchester al que va a despreciar en los próximos días.
Secuencia de hechos
La secuencia de los hechos será la siguiente. Ronaldo hará una declaración pública y a partir de ahí todo irá rodado para que el Real Madrid, con el que tiene apalabrado un acuerdo de seis años a razón de 9.5 millones netos por temporada, publicidad aparte, se ofrecerá para convertirse en la solución del problema del United, un jugador a disgusto. Lo hará por el módico precio de 90 milones de euros, o 60 más Robinho, aunque de partida se tirará por lo bajo para que le negociación no se desboque.
Pese a la derrota de ayer, la espectacular temporada de Cristiano, con 46 goles marcados en todas las competiciones, Euocopa incluida, le harán ganar el Balón de Oro el próximo mes de diciembre, ya probablemente como futbolista vestido de blanco. En realidad, la única duda radica en saber si el Manchester caerá antes de que pasen las tres semanas que dio de vacaciones al jugador para el mismo momento en que acabara de competir. Cristiano ha mantenido varias reuniones en este torneo con Jorge Mendes, su agente, quien le ha recomendado prudencia y mantener la disciplina.
De momento, el atacante sólo tenía ayer ganas de lamentarse por una derrota que no entraba en sus cálculos. Miró hacia el césped traidor cuando el árbitro pitó el final del partido, asomaron algunas lágrimas y se marchó derrotado después de meses y meses de idilio con la victoria. Él lo intentó todo ayer, no se escondió, fue clave en el primer gol de su equipo, se fajó por todo el frente de ataque pero no estaba en sus manos ni en sus pies impedir el acierto alemán a balón parado.
En realidad, todos los problemas de futuro y traspasos, no sólo de Cristiano, sino también del entrenador y otros jugadores, quhan podido ser claves para entender las desatenciones defensivas de un equipo que ayer pareció con la cabeza en otra parte despistado y sin alma cuando se trataba de defender.