Publicado el martes, 08 de abril de 2008 en El Jugador - 52010 visitas

Hay hombres que brillan un día y son buenos, pero hay los que brillan todos los días y esos son los craks. Y entre ellos, el hoy por hoy mejor jugador del mundo, el portugués Cristiano Ronaldo.

El pasado domingo ante el Aston Villa el bueno de Cristiano dio en verdadero recital de fútbol además de participar decisivamente en los cuatro goles de su equipo. Marcó el primero de modo magistral, con una rabona con el interior del pie, que pasó entre las piernas de un rival.

En el segundo se la puso en la cabeza a Carlos Tevez, quien marcó con una bonita palomita. Luego dio un pase de espuela desde cuarenta metros a Wayne Rooney que lo puso solo ante el portero rival para marcar el tercero. Y finalmente sirvió en bandeja el cuarto a Rooney, quien no perdonó.

Cuatro goles para enmarcar y así es en cada partido de los Diablos Rojos con los que ya lleva donde 36 goles esta temporada, y eso que no juega como delantero.

El Manchester United es una máquina que cuenta además con dos definidores de lujo como Tevez y Rooney, pero la bujía del campeón inglés es de origen portugués.

Cada partido los asistentes a Old Trafford pueden deleitarse con el magnífico show de Ronaldo, quien combina una velocidad de vértigo con una exquisita técnica, marca de la casa.

El Roquet es un futbolista muy completo, presenta un potente disparo con ambos pies, un dribling endiablado, precisos pases, certeros remates de cabeza y sobre todo una visión de juego envidiable.

Por si fuera poco, a pesar de ser sometido cada partido a un acoso y derribo constante el siete del Manchester apenas se ha lesionado, gracias en gran medida a una gran preparación física.

Además se le ve disfrutar como si jugara en el patio del colegio. No juega para la grada, pero parece como si lo hiciera, con jugadas de otra Galaxia.

Sólo le falta para consagrarse, que su selección nacional haga un buen papel en la Eurocopa, porque si bien gana el equipo y no las individualidades, los jurados premian más a los jugadores de los equipos ganadores.

A Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro con apenas 10 años ya se lo rifaban los dos grandes equipos de su natal Madeira y tras firmar por el Nacional se desplazó a Lisboa a jugar con el Sporting con 17 años, para atracar finalmente en el Manchester dos años después, sustituyendo a David Beckham tras la marcha de éste al Real Madrid.

El luso juega de teórico siete que se mueve libremente entrelíneas, convirtiéndose en una pesadilla, y si tira una falta lanza una hoja seca indescifrable para los guardametas rivales.

Cuando toma el balón imprime una gran velocidad y si alguien le sale al corte no le hace la bicicleta, le hace la moto.

Ya en el pasada Copa del Mundo, Alemania 2006, regaló algunas pinceladas de la enorme calidad que atesora y ahora envuelto en una insobornable madurez se está consagrando como un ícono de fútbol mundial.

En Inglaterra y Portugal ha sido nombrado como el mejor jugador, mientras la FIFA lo ubicaba tercero en el 2007, por detrás de Kaká y de Lionel Messi.

El pasado martes en un encuentro de cuartos por la Liga de Campeones, jugándose el físico, anotó el primero con un espléndido cabezazo y el Manchester United dejó encarrilada la eliminatoria ante el desconcierto de la Roma.

Con este gol se situó en solitario como máximo artillero de la Champions.

Si las lesiones lo respetan y los árbitros impiden que algunos energúmenos llamados defensas lo rompan, este 2008 tomará el testigo de Kaká, a quien ya ha eclipsado

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