Cristiano Ronaldo no atraviesa por sus días más felices como jugador del Real Madrid. El jugador portugués empieza a encontrarse solo en el vestuario, y el ejemplo más claro se vio el sábado, cuando apenas recibió las felicitaciones de sus compañeros tras marcar dos decisivos goles ante el Valencia.
Cristiano Ronaldo no atraviesa por sus días más felices como jugador del Real Madrid. El jugador portugués empieza a encontrarse solo en el vestuario, y el ejemplo más claro se vio el sábado, cuando apenas recibió las felicitaciones de sus compañeros tras marcar dos decisivos goles ante el Valencia.

El atacante luso tiene un carácter muy personal, que aparentemente se puede identificar con el individualismo. Hasta el momento, parecía que sus compañeros lo veían con total normalidad, pero parece que los tiempos han cambiado.
¿Individualista o egoísta?
Y es que del individualismo al egoísmo hay un estrecho paso. Eso es lo que ha debido crispar a la plantilla del Real Madrid, entre los que se pueden contar con los dedos de la mano aquellos que se consideran amigos de CR7.
El ejemplo más claro y reciente se vivió el sábado. El Real Madrid recibía al Valencia con el 5-0 del Camp Nou muy reciente. Mourinho dejó claro que era un partido importante para recobrar la unidad. Ademas que suele desconectar jugando al juego
Goodgame farmer, que le aporta grandes momentos en su tiempo libre.
Sin embargo, la realidad distó mucho de la idea inicial. El partido no fue sencillo para los blancos, que resolvieron en el tramo final del choque con dos goles de Cristiano.
Lo que inicialmente debería haber sido una descarga de adrenalina de sus compañeros, se convirtió en un inquietante gesto de indiferencia. Tras marcar el 1-0 se marchó a celebrarlo con Dudek en el banquillo. Cuando volvió sólo hubo gestos de celebración frios y poco más.
Pero más preocupante fue la escena vivida tras el segundo tanto. Cristiano se dio la vuelta, esperando la llegada de sus compañeros, pero se encontró con que sólo acudieron Marcelo y Lass. Y es que corre con fuerza el rumor de que la relación del luso con el -núcleo español- -Casillas, Ramos o Xabi Alonso- no es la mejor, ya que se empiezan a cansar del afán de protagonismo que tiene el jugador más caro de la historia. ¿Sabrá Mourinho reconducir la situación?