Ronaldo se retiró lesionado el miércoles del encuentro ante el Olympique de Marsella por la Liga de Campeones y fue sometido este jueves a diversos estudios médicos, que constataron "una artritis traumática con edema óseo en el astrágalo y un esguince de grado I del ligamento lateral interno del tobillo derecho".
Ronaldo se retiró lesionado el miércoles del encuentro ante el Olympique de Marsella por la Liga de Campeones y fue sometido este jueves a diversos estudios médicos, que constataron "una artritis traumática con edema óseo en el astrágalo y un esguince de grado I del ligamento lateral interno del tobillo derecho".

No es una dolencia preocupante y debería resolverse con unos días sin competir, pero la inminencia de un duelo de alta gama para el Real Madrid como es el viaje a Sevilla del domingo o la definición de las eliminatorias mundialistas para Portugal le dan otra dimensión a la buena salud de la articulación del crack.
"Son cosas que ocurren. Intenté continuar la jugada y evitar el golpe, pero se me vino encima con mucha fuerza", dijo CR9 acerca de la dura entrada de Souleymane Diawara, que se saldó con expulsión del senegalés y penalti.
El parte médico que publicó el Real Madrid deja en duda su presencia en el Sánchez Pizjuán ante un Sevilla intratable, sólo tres puntos por debajo en la clasificación liguera. "Es un partido muy importante para el club", concedió el extremo, consciente de la rivalidad existente con los andalucesy de la amenaza que representan para los intereses madridistas en el torneo local.
La influencia capital de Ronaldo en el arranque de temporada se observa fácilmente y se cuantifica más todavía: es el pichichi del Real Madrid con cinco tantos en España y cuatro en la Liga de Campeones. Cinco de ellos sirvieron bien para abrir el marcador o para desnivelarlo a favor de los de Manuel Pellegrini en momentos en los que el juego no fluía como el chileno pretende.
Portugal, donde la lesión de Ronaldo se siguió en todos los medios, también clama por una pronta recuperación de su máxima estrella. En ocho días, los de Carlos Queiroz se juegan ante Hungría en Lisboa su gran carta para entrar al menos en la repesca para el Mundial de Sudáfrica 2010, aunque no dependen de sí mismos.
A pesar de algunas críticas a su aporte con la camiseta lusa, perderse el juego sería un duro golpe para los portugueses. El tobillo decidirá.